NIKE BARILOCHE A PLENO

Todo nuevo. Todo diferente. Una mañana espectacular a pleno sol, unos 10 grados ideales para correr, y el terreno repleto de nieve y hielo y de subidas y bajadas temidas, sobre todo porque la semana previa a la carrera no solo no entrene, sino que me dedique a esquiar todo lo esquiable y a comer y tomar lo que sea..........especialmente whisky.
En fin, en esas condiciones llegue para enfrentar los 21k de Bariloche, siempre mentalizado en que lo iba a tomar como "un entrenamiento", por un lado como una manera de justificar la falta de entrenamiento y los desordenes previos a la carrera, y por otro para no morir antes de la media maraton de Buenos Aires que se correra la semana entrante y en donde si tengo objetivos a cumplir y por otro lado seria la ultima prueba antes de mi famoso objetivo de llegar a los 42k.
Pero bueno, teniendo en cuenta esas cuestiones, la cosa no estuvo tan mal.
Principalmente creo que el hecho de largar sin presiones y sin ningun objetivo en mente hizo que disfrutara la carrera como ninguna otra y hasta que terminara con resto suficiente como para seguir al menos 5 o 7 km mas.
Llegue a la largada con tiempo suficiente como para elongar, mirar bien el panorama y para ubicarme en la jaula en un lugar neutral, ni adelante ni atras, recostado sobre el lateral derecho en donde estaban las nenas alentandome.
Al comienzo largue los primeros 1000 metros sin apuro, con un trote suave que me hiciera entrar en calor y que al mismo tiempo me sirva para aclimatarme al terreno que estaba cubierto de hielo y de nieve, transformandolo en algo bastante traicionero que podria generarme una torcedura o alguna lesion que me perjudicaria de cara al domingo.
Asi, sin presiones comence a aumentar el ritmo hasta ubicarme en una franja bastante rapida, pero que mantenga las pulsaciones siempre en un rango lo mas comodo posible. De esta manera, y casi sin darme cuenta pasaron los primeros 10k. Sin mayores exigencias, mayormente en bajada y con muchisima nieve, lo que requeria una gran fuerza en gemelos y cuadriceps. En ese momento agradeci la semana de ski, no solo por la fuerza ( a cambio de velocidad) que me dio en las piernas, sino tambien por la estabilidad que me dio para correr en la nieve, mientras que muchos se caian, Yo aplicaba las tecnicas de ski para mantenerme en linea dentro de la huella de la nieve, realizando transferencia de pesos entre las piernas, lo cual sin duda me dio cierta ventaja.

A partir del km 10 la cosa se complico. Cuestas interminables, nieve cada vez mas profunda, piedras y barro por senderos diminutos y bajadas pronunciadas que requerian mucha fuerza en las piernas para aguantarlas, pero como estaba entero pude superarlas sin problemas. Ahi, en la parte mas dura, me di cuenta de que podia aumentar el ritmo y de que en serio, podia llegar bien. Muchos corredores comenzaban a achicarse en la inmesidad de la montaña, aflojando el ritmo, cayendose en la nieve, o bien comenzando a caminar, haciendo que mi ritmo tranquilo pero constante, se transforme con un solo aumento de velocidad en un tractorcito que iba pasando gente y manteniendo el puesto hasta los ultimos metros antes de la llegada.
En el mismo momento en que desde la cima de la ultima cuesta pude ver la llegada a lo lejos, comence nuevamente a aumentar el ritmo, estrategia que me daria resultado porque llegaria no solo muchos puestos adelante ganados en la ultima parte, sino que tambien me permitiria meter un sprint final de 500 metros demoledor que hizo que llegara a la meta a toda velocidad y con una fuerza implacable.
A partir de alli, lo de siempre, alegria, felicidad, cansancio y la satisfaccion de haber alcanzado otro objetivo antes del big moment de los 42k.
Ahora, en solo 7 dias 21k de Buenos Aires en una carrera totalmente opuesta a la que acabo de pasar.
Llegara el cuerpo y la mente a recuperarse y reprogramarse en tan poco tiempo?
En solo 7 dias el misterio sera develado.

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